El interés de guardar y tener semillas propias se hace evidente en cuanto uno lleva un par de temporadas con la huerta, sea grande o pequeña. Resumiendo: necesitaremos abundante plantel para utilizarlo con libertad y poder reponer marras y escalonar trasplantes. Además según vayamos prefiriendo unas variedades y no otras, por diferentes motivos, querremos continuar con las semillas de la temporada anterior, para asegurarnos esas características.

Sin embargo quiero contaros algunos motivos que no aparecen hasta que no llevamos algún tiempo tratando de cultivar ecológicamente. Ya he escrito algunos comentarios sobre la necesidad de variedades adaptadas al terreno y a las condiciones de cultivo. Como todo en la naturaleza, los resultados no responden a patrones exactos: podré cultivar variedades comerciales con excelentes resultados y variedades autóctonas o locales sin éxito ninguno.

http://www.permacultivo.es/2012/03/31/el-meollo-del-asunto/

http://www.permacultivo.es/2012/04/13/meollus-interruptus/

Las semillas comerciales cetificadas “garantizan” unas características determinadas, pero esto es una abstracción, porque el auténtico resultado no se produce hasta que la semilla germina y conseguimos la cosecha. El agricultor busca la cosecha ( no el sobre de semillas) y para ello necesita poder utilizar sus propias semillas del año anterior, que suponen partir de una base cierta: el conjunto semilla + cultivo + producción que ya experimentó en años anteriores en su terreno.

Utilizaremos las semillas que queramos, incluso por capricho o rareza, para irnos haciendo con una colección de nuestras semillas. Lo importante para el cultivo ecológico (a favor de las condiciones) es que las semillas sean nuestras, de nuestro huerto o, por lo menos de nuestra zona. Año tras año el horticultor y las variedades se adaptan al terreno y se reconocen mutuamente. Con semillas nuevas siempre empezamos de cero (ellas y nosotros). Si la semilla nueva crece con éxito  me parece casi un milagro. Las casas de semillas pueden certificar el material vegetal que venden: semillas, plantones, pero eso en realidad no es nada sin el concurso necesario de las condiciones particulares de cultivo. Por ello es importante  trabajar con nuestras propias semillas y crecer cada año ampliando la base cierta con la que trabajamos: semilla+cultivo+producción.

Grelos y apio

Flores de grelo

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

El cultivo del huerto que prefiero parte del punto de vista de la permacultura. Busquemos trabajar al hilo de la naturaleza. No tanto luchar o controlar, como navegar a favor de la corriente. Evito el enfoque direccionista. Paciencia y observación. No mirar sólo nuestro objetivo, sino lo que el huerto va proporcionando. El regalo más fructífero es la información. Muchas veces estamos ciegos a la información positiva que se nos va dando, porque sólo tenemos ojos para valorar con las expectativas preconcebidas de éxito y fracaso.

Un ejemplo: el año pasado sembramos grelos en otoño como abono verde, porque tengo verdadera manía al terreno desnudo. Se cosecharon los grelos y se dejaron muchos sobre el terreno sin cosechar, para proteger e incorporar en primavera. Florecieron y recogimos la semilla. Simplemente cuando la mayoría  de ellas están maduras  cortamos los tallos y los metemos en un saco. Se dejan secar completamente y golpeando el saco se rescatan y limpian las semillas.

Sin abonar más (antes que los grelos hubo lentejas y judías), plantamos esta primavera apio. El apio ha resultado muy difícil hasta el momento. Por ello preparamos plantel en bandejas de alveolos y lo trasplantamos al terreno. Como el laboreo ha sido mínimo, las semillas de grelos que estaban en el terreno han germinado y se desarrollan al tiempo que el apio, sombreándolo. A los quince o veinte días, vemos que puede haber competencia y que grelos y apios están bastante desarrollados: cosechamos los grelos (no sé porqué no le gustan a la gente: saben a verdura auténtica) y dejamos los apio solos para terminar su desarrollo. Hoy 23 de julio, por fin hemos tenido éxito en el cultivo de apio.

Apio (y una borraja)

Este manejo de semillas sería el óptimo. Por desgracia casi nunca esto es posible, de modo que tenemos que recoger, limpiar y conservar las semillas que nos interesan.

Escarola de invierno para semilla

 

 

Morondilla de Pastrana subida a flor

Recogiendo semillas de morondilla

 

Es muy útil recoger semillas de lechugas y escarolas, porque hay muchísimas variedades comerciales y es difícil saber cúando van a subir a flor o si resistirán las condiciones del invierno. En Pastrana las lechugas de toda la vida son: de invierno ( la morondilla y las escarolas)  y de verano (la rizada). Estamos recogiendo las semillas de las escarolas de invierno que fueron bien el año pasado y de las lechugas morondillas de Pastrana . Lo ideal sería semillar algunas directamente sobre el terreno, “sacudiendo” la planta. El momento de maduración de las semillas es una pista insustituible sobre la época y condiciones de siembra. Si queremos, secaremos y guardaremos la semilla para sembrar de modo más controlado en semilleros.

Guisante para semilla

Habas para semilla

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Hemos probado dos variedades de habas del terreno: de Pastrana y del pueblo de Navamorcuende, en Toledo. Ambas dieron buen resultado. Se marcan las plantas mejores: sanas, productivas y vigorosas y se reservan las habas sin cosechar. Luego, aguantando el mayor tiempo posible sin arrancar las vainas, recogemos las matas enteras  o las vainas secas y las extendemos en un lugar aireado y a la sombra. Los guisantes de Navamorcuende son de tipo arrugado y los hemos comparado con la variedad comercial Lincon. Esta es más productiva y casi seguro algo más sana. Como ya os he contado tuvimos un verdadero problema con los pájaros, que sólo se comían los guisantes de Navamorcuende. Superado el bache, los de la variedad local de Toledo son mucho más dulces y finos; al comerlos crudos la diferencia es grande. Hemos escogido, igual que para las habas las plantas más sanas y mejores de guisante de Navamorcuende para seguir mejorando con él la siguiente temporada.

 

Zanahoria morada florecida

En esta foto veis un fracaso de dos años consecutivos. Quiero conseguir semilla de zanahoria morada que tiene un sabor y olor muy especial. Como la zanahoria es una hortaliza poco “mejorada” , se cruza fácilmente con las variedades silvestres y se sube a flor con facilidad, sin esperar al engrosamiento de la raíz. Esto ocurre mucho menos con los híbridos comerciales.

Sembramos zanahoria morada y la mayoría de las plantas florecen sin formar la zanahoria. Esa semilla, lógicamente, no es la que tenemos que recoger. Esperaremos a que florezcan todas y las pocas que queden y formen una hermosa zanahoria, las arrancaremos y las llevaremos a un sitio reservado sobre el terreno, ya que esta operación la hicimos el año pasado guardándolas sobre arena en bodega y se estropearon. Cogeremos, entonces la semilla de las que no hayan florecido en un principio.

 

Cebolla roja de Zalla y coles

 

Las zanahorias y las cebollas son plantas alógamas, cuya estrategia de polinización es básicamente por acción del viento. Por ello tendremos que guardar unas distancias mínimas con otras variedades si queremos conservar las características de la semilla. Además necesitaremos cultivar un número mínimo de portagranos en estas especies, para garantizar viabilidad y que no degenere la semilla.

Hay libros muy buenos sobre estos temas. Os recomiendo también este folletito que es muy claro y completo:

guia recoleccion de semillas

Guisantes de Navamorcuende para semilla

Recogiendo guisantes para semilla

 

 

 

 

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