Ambas técnicas tienen su utilidad en permacultivo, porque éste se desarrolla en fases. El suelo debe estar siempre cubierto, por lo que una de ellas o las dos tienen que utilizarse. Los factores en juego serán, principalmente, la  pluviometría natural y el modelado del terreno, la intensidad del aprovechamiento, los animales.

No voy a negar que creo que deberíamos ir progresando desde los acolchados hacia las coberturas naturales vivas; porque las plantas vivas están activas (más es más), porque no hay que transportar nada, porque los resultados con caracoles y babosas son mejores, porque las coberturas pueden ir evolucionando a especies interesantes útiles, etc. Más autosuficiencia, más productividad, menor impacto, uso a lo largo del año, todo son ventajas. Está claro que es el objetivo, las fases dependerán de cada caso, como siempre: no hay recetas, lo siento.

Los bancales pueden ser elevados (o profundos) o bajos ( al nivel del suelo). Para nuestros veranos mediterráneos secos, a mí me gustan los bancales al nivel, pero si es una zona muy intensiva con riego suficiente, se pueden usar sin problema los profundos elevados. Mirad este dibujo del libro “El huerto más natural” de Jean Marie Lespinasse:

Etapas Lespinasse

Etapas Lespinasse

En la última fase construye bancales elevados, porque en su zona (Les Graves, al sur de Burdeos) la humedad es excesiva en invierno y suficiente en verano.  La evolución es la misma con bancales bajos. En la tercera etapa establece de forma permanente acolchados con BRF (ramas trituradas de bosque), que dan un resultado mucho mejor que la paja. Casi todo da mejor resultado que la paja, en mi experiencia. A partir de la tercera etapa hay que ir manejando y dirigiendo las adventicias. Las gramíneas son las más difíciles y habrá que arrancarlas durante los dos primeros años, aproximadamente.

El manejo de siembras masivas en los huecos estacionales del cultivo,  irá dando paso a las siembras con cobertoras localizadas acompañando a los cultivos y a las cobertoras espontáneas a medida que el suelo de los bancales va evolucionando.

Las siembras masivas en invierno o primavera con leguminosas o mezcla de cereal/leguminosa pueden ser útiles para controlar la invasión de gramíneas, alternando con los acolchados y el chopeado.

Siembras con coberturas verdes localizadas en asociación con cultivos en los inicios de los bancales permanentes (alfalfa, guisantes, tirabeques, garbanzos, lentejas, grelos, lino, rabanitos, lechugas, espinacas, escarolas, acelgas, etc):

 

 

 Los bancales tienen que ir evolucionando y madurando. Los aportes de mantillo, humus de lombriz, biofertilizantes, incluso estiércol hecho, se pueden hacer sin mover el suelo y aceleran el proceso, permitiendo cultivar como especies principales, plantas más exigentes.

Por último estas son algunas fotos de mis bancales el segundo verano. Hay muchas más en el resto del blog para los interesados:

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