Os presento El Huerto del Batán en Madrid. El proyecto se desarrolla desde hace unos dos años en un espacio público residual, cedido por el Ayuntamiento a este colectivo de vecinos del barrio.

Huerto de Batán

Me acerqué hasta allí realmente contenta de conocerles, porque podéis imaginar que este tipo de proyectos son mis favoritos. Estoy convencida de que es necesaria una ruralización de las ciudades, a través de los espacios tanto privados como públicos (cedidos u ocupados). Tenemos que devolver a la naturaleza estos espacios y facilitarle las condiciones para recuperarlos, de modo que alberguen biodiversidad y, en lo posible, biodiversidad productiva.

Pero, además es que se reúne en este lugar gente encantadora que disfruta y trabaja en común. El enfoque que tienen del lugar y de su transformación es impecable: empezaron inventariando las plantas silvestres encontradas, con sus usos y propiedades, plantas indicadoras, etc:

Plantas silvestres del huerto

Esta es la zona donde se ubica el huerto: trazado en rojo aparece el recorrido de la valla que delimita el espacio cedido por el ayuntamiento. En verde el terreno ocupado originalmente con un huerto, hoy ya en marcha.

En los exteriores de la valla crecen ya árboles bastante maduros que van a cumplir un importante papel como pantallas y zonas de transición al huerto-vergel más intensivo.

En los exteriores de la valla crecen ya árboles bastante maduros que van a cumplir un importante papel como pantallas y zonas de transición al huerto-vergel más intensivo. Fijaros en la foto aérea cómo se ve perfectamente un reguero que marca el desagüe de las aguas de la pista y su recorrido hacia abajo de la pendiente. Al final arbolado, claro.

El terreno originalmente descendía en una pendiente bastante pronunciada; para facilitar las plantaciones y la regeneración del suelo se ha movido la tierra con palas excavadoras dejando un terraplén muy pendiente y una terraza  ancha más nivelada. El terraplén tiene en su parte alta una zona que corresponde con el suelo original y, debajo otra zona descubierta por las máquinas al retirar la tierra:

 

Foto2884

Vista frontal desde la terraza más nivelada. Delante algunos de los árboles que ya esperan ser plantados.

La situación es compleja  porque, aunque el espacio grande rescatado a la pendiente parece muy fértil porque se ha aportado estiércol y tierra, oculta en profundidad el viejo suelo más pobre. Además el terreno echadizo siempre sufre una compactación muy fuerte en los años siguientes si no se sigue aireando artificialmente. Pero, ¡con estos mimbres hay que hacer el cesto!

 Modelado del terreno Lo más urgente es un modelado final del terreno para captar y retener el agua de lluvia. El agua es el factor decisivo en nuestras manos para acelerar la regeneración de un terreno. La naturaleza recupera su espacio sola, pero podemos ayudar y llegar más lejos si cosechamos agua, la retenemos e infiltramos. Además, en este caso, tenemos la suerte de contar con  un tubo que recoge aguas en las pistas de deportes y puntuales apoyos del suministro del ayuntamiento.

Este es un planito de modelado suave del terreno en zonas con o sin posibilidad de riego.

El modelado recoge y capta el agua en zonas de captación para luego permitirle infiltrarse en otras zonas. Las microcuencas pueden asociarse o no con las zanjas de infiltración que distribuyen el agua de riego añadida a la de lluvia. El agua de riego debe superponerse a  la de lluvia, y no caer en sitios diferentes.

Parece que el maravilloso tubo que recoge el agua procedente de las pistas de deporte llega al huerto en la esquina superior derecha. Este agua recogida se va a acumular en un estanque y luego deberá distribuirse por la terraza grande  siguiendo zanjas a nivel:

Batán 1

Las zanjas de infiltración llevarán una pendiente muy suave para que el agua circule lentamente y estarán conectadas entre sí por canales o tubos. Además se está valorando la posibilidad de prolongar las zanjas de infiltración más allá de las vallas.

En general, la mayor parte del agua discurrirá por las zanjas o canales, alguna procedente de la lluvia y otra procedente del tubo. Las zanjas podrán entonces llevar rebosaderos que añadan agua del tubo en los alcorques.

El aporte de agua extra con el tubo va a crear unas zanjas  superiores más húmedas, dándose así  las condiciones para diversidad de plantas diferentes. Al final en la parte baja podremos preparar una zona cóncava de recogida de aguas sobrantes en invierno, que podrá estar seca en verano y albergará plantas y animales interesantes.

Estos son los trabajos más urgentes, antes de empezar con las plantaciones, aunque éstas gustan mucho más. Como hay arbolado pidiendo tierra con urgencia, sobre todo frutales, pueden plantarse en las zanjas de infiltración que ya están preparadas, aunque no esté listo el resto del modelado.

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