¿Cómo establecer un bosque comestible en un terreno urbano?  ¿Qué tipo de regeneración productiva del terreno pensamos que es más adecuada para nuestras circunstancias, en Madrid por ejemplo (ciudad con clima mediterráneo y continental  seco)? En el Bosque Comestible y Huerto de Batán avanza el trabajo. Ya se han abierto las zanjas de infiltración y va madurando el plan de primeras plantaciones.

Se distinguen dos zonas según lo intensivo de su tratamiento: la parte más intensiva que queda dentro de la valla pintada con una línea roja y el espacio externo.

En los exteriores de la valla crecen ya árboles bastante maduros que van a cumplir un importante papel como pantallas y zonas de transición al huerto-vergel más intensivo.

En los exteriores de la valla (línea roja) crecen ya árboles bastante maduros que van a cumplir un importante papel como pantallas y zonas de transición al huerto-vergel más intensivo. En la esquina NO se aprecia el curso de un desagüe de rebosamiento procedente de la pista de deportes, que termina, ladera abajo, en un terraplén muy erosionado con eucaliptos maduros.

El espacio disponible exterior ha sido ya plantado en su mayoría por el ayuntamiento con pinos carrascos en simples alcorques, sin riego. Las proporciones de éxito son buenas, aunque algunos árboles se ven muertos por vandalismo.

Es curioso el hecho de que la valla no se ha puesto con ningún criterio de diseño ecosistémico. Dicho en menos cursi: se colocó sin coherencia con el terreno. Esto es lo habitual en todos los casos, la propiedad no va con los condicionantes naturales. La valla es necesaria porque protege algo contra los robos, de modo que ya nos está delimitando el espacio en el que los esfuerzos serán mayores y más continuados, porque se quiere recoger el resultado de ellos.

Este espacio intensivo (línea roja del plano) es el previsto para el Bosque Comestible y un nuevo huerto, pero está claro que las actuaciones deben extenderse fuera de la alambrada. Esta zona es vital para ayudar a crear el microclima que necesitaremos para que crezcan dentro frutales propios de vaguadas frescas y suelos más fértiles y orgánicos.  El modelado del terreno es siempre lo primero, en cualquier caso: mediante las zanjas de infiltración recogemos y distribuimos el agua de lluvia, pero además, la procedente de la pista de deportes.

El plan es repartir el agua sobrante de la pista en dos partidas: una hacia el interior del recinto intensivo y otra hacia el exterior.

Batán zanjas

Las flechas negras indican la salida del agua de la pista y las curvas azules son las zanjas de infiltración ya hechas

El BC extensivo incluye y acoge, una zona interior de la valla, con riego de apoyo, plantaciones frutales más definitivas, con zonas húmedas, huerto anual, etc. Sería la parte intensiva del BC, inevitable en una ciudad y más parecido a un “vergel productivo tradicional”. En ellos el cuidado continuado y la cosecha de agua y suelo son fundamentales, aunque las etapas de plantaciones sucesivas se reducen mucho: las plantaciones se apoyan unas a otras, pero las iniciales son casi las definitivas.

Zona exterior (zona 2):

 La zona que queda dentro de la valla (zona 1)

va a recibir unos cuidados más constantes y se beneficiará de las pantallas vegetales que ya existen y las que podamos ir plantando en el exterior:

El terreno que ha aparecido al excavar es poco propicio para plantar árboles: nada de materia orgánica y compactado. Está escondido bajo la tierra buena extendida. De momento se dejan abiertos bastantes hoyos con mulching de viruta de madera y otros restos en su interior, a la espera de las plantaciones.

Los agujeros principales no se plantan en una o dos temporadas, a la espera de ver el resultado del reparto de agua mediante las zanjas y también por el mal estado en el que encontramos el suelo en profundidad. deberemos rellenarlos entretanto con compost y hojas.

En una primera fase se pueden plantar arbustos rústicos adaptados a lo largo de todo el caballón (en la loma) y alrededor de los agujeros: Retama sphaerocarpa L., Cytisus scoparius L. Teucrium fruticans L. Genistas, otros arbustos leguminosos, rosal silvestre, crataegus, lentisco, Rhamnus, Berberis, aulaga, esparto, vetiver, habas, también viñas si disponemos de sarmientos en cantidad, etc. También será interesante la siembra en otoño de herbáceas como mezclas gramínea/leguminosa en toda la superficie.

Alrededor de los agujeros, por el lado sur, para asegurar la sombra y aportar mulch aireando y evolucionando el suelo plantaremos estos arbustos anteriores o arbolillos de más altura: Acer negundo, Eleagnus, Sóphora, Ulmus pumila, Laburnum anagyroides L. Morus alba y M. nigra, viñas, acebuches, etc. el objetivo es acelerar los procesos de creación de suelo vegetal para la instalación de los frutales en una segunda fase. Chopear, acolchar, sombrear, atraer humedad.

En función de la disponibilidad podremos plantar en una segunda fase algún frutal poco exigente:

Almendro Prunus amigdalus, Higuera Ficus carica, Olivo Olea europea, Parras Vitis vinifera, Membrillero Cydonia oblonga, Azufaifo Ziziphus lotus, acerolo, pistachero, granado, ciruelo, Moringa “oleífera”, etc.
Además tenemos ya en el huerto dos cerezos que hay que plantar sí o sí. La zanja superior se reserva para estos dos cerezos y para los frutales futuros más exigentes en humedad (tercera fase).
En una tercera fase, tras observar las zonas en las que crecen mejor las plantaciones realizadas, podremos escoger lugar para árboles y arbustos más delicados. También será interesante ver si se crea una zona húmeda en los alrededores del estanque y al final de las zanjas.
Por descontado que no se arranca nada de lo que aparece espontáneamente.

Desde ya, va a constituir un excelente detonante y acelerador en el proceso de creación de suelo rico y vivo, el aporte de orines en los caballones, zanjas y agujeros; diluído al 10-20% si hay plantas verdes y no en pleno invierno. ¡Animo a los caballeros sobre todo!

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