En la entradita anterior La charca y la acequia 1 ya anunciaba mi recorrido aguas arriba de la acequia de riego buscando la menta y la salicaria que han aparecido en mi charca. De eso voy a escribir.

Durante un primer tramo las aguas canalizadas van a lo largo de un camino de huertas y después junto a la carretera. Los ailantos aprovechan los terrenos echadizos del borde para crecer:

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Aguas arriba la acequia va casi siempre entubada o impermeabilizada con cemento. Va recorriendo un itinerario a lo largo de las entradas a huertos. Unos cultivados y otros abandonados.

Muchos de los árboles que crecen silvestres en los terraplenes de la acequia son olmos: Ulmus minor. Alcanzan un tamaño bastante considerable pese a la grafiosis. La acequia está impermeabilizada y los olmos se mantienen con el agua recogida en la loma.P1040501

Enfrente pasaba antes un ramal de esta acequia (o reguera) que ahora va seco y crecen olmos bastante grandes en la base de la loma.

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Un olmo grande enfrente y un amigo hortelano hace una parada en la tarea para preguntarse qué tendrá de interesante aquel árbol para esa señora.

 

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Los chopos canadienses crecen a lo largo del recorrido, no sé si plantados o espontáneos con zarzas y juncos en las zonas donde se pierde el agua.

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He andado lo menos dos kilómetros antes de encontrarme las plantas de menta que han llegado a mi charca.

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Aquí están, junto con las zarzas: el olor es espectacular.

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Dice mi amigo Jose Mª Peiró, que de Botánica sabe un rato, que por la foto parece Mentha suaveolens (mentastro).

En el siguiente tramo la reguera se separa de la carretera y cruza campos cultivados de cereal que fueron huertos, se crea en torno a ella un pequeño refugio para plantas silvestres frente al arado:

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Dipsacus sylvestris L. cardencha, cardo de cardador. Parece una compuesta, como la mayoría de los cardos, pero pertenece a la subfamilia (cosas de los taxónomos) de las Dipsacáceas.

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Impresionante nogal que no podría crecer aquí en medio sin la humedad de la acequia

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El follaje del nogal

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Algunos frutales plantados en los antiguos huertos no han muerto, pese al abandono, gracias al agua.

 

 

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La reguera llega al fondo del campo labrado y se distingue desde lejos por los chopos canadienses.

 

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Retoños de chopo que regenerarían el terreno en esta zona si la labranza de estos campos de cereal (o girasol) se lo permitiese.

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Mirando el campo desde los chopos.

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Magnífico ejemplar de porte más abierto que los anteriores, pero por la hoja acorazonada creo que sigue siendo un chopo canadiense Populus x canadensis. En el cercano valle del Tajuña he visto algúnos auténticos Populus nigra y P. alba de porte abierto.

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Bastantes Tamarix, resto de la vegetación de ribera autóctona que crecería en estas vegas alcarreñas si la dejásemos.

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En un nacimiento de agua crecen algunos Populus trémula, propios de esa vegetación de ribera.

Fin del trayecto. La salicaria no aparece por ningún sitio y es que creo que necesita un terreno más encharcado continuamente.

Lythrum salicaria L.

Lythrum salicaria L. en mi charca.

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