El pasado fin de semana he asistido al curso sobre construcción de charcas y habilitación de humedales en Vivencia Dehesa. No suelo ir a cursos de permacultura o agricultura regenerativa: muchos resultan decepcionantes, porque a medio plazo se utilizan para hacer rentables fincas y proyectos que no lo son. A veces, la productividad pasa, incluso, a un segundo plano respecto al “proyecto educativo”.

Este me atrajo porque estoy muy convencida de la necesidad de un nuevo manejo del agua en nuestros climas mediterráneos. Me interesan mucho, además, las fincas que tienen ya una producción agropecuaria y se quieren reciclar para ser sostenibles y además productivas (incluso rentables). Hace tiempo que le sigo la pista, sobre todo desde que mereció la calificación de primera  Área Privada de Interés Ecológico de Extremadura.

La finca-dehesa cacereña (Valdepajares de Tajo) realizó en el año 2005 una reforma hidrológica creando reservas de agua, con el fin de retener humedad y crear microclimas. Fueron Sepp Holzer y su equipo quienes comenzaron ese trabajo.

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La dehesa es un tipo de agroecosistema muy valorado que se estudia en todo el mundo, porque es sostenible e incluye al ser humano como elemento. Es el resultado del aclarado del bosque mediterráneo primigenio para conformar un sistema de uso múltiple (permacultura ancestral) que compatibliza los aprovechamientos agrícolas, ganaderos y forestales y en el que tienen lugar la caza, la pesca, la recolección e, incluso puntualmente, la extracción de recursos minerales. Normalmente es un bosque aclarado de encinas, alcornoques, quejigos (Quercus faginea Lam.) o robles melojos (Quercus pyrenaica Wild.) con diferente ganado como protagonista. Consigue aprovechar óptimamente las limitaciones edafoclimáticas del medio: suelos pobres, generalmente ácidos y con escasa capacidad de retención de agua. La dehesa ocupa unos 5,8 millones de Ha en España y además grandes extensiones portuguesas: en Extremadura supone el 40% de la superficie. Su época corresponde a una estructura social diferente a  la actual, utilizando pastores y jornaleros en diferentes momentos. Es muy bueno y muy nuestro. Creo que hay que reinventarlo para las nuevas condiciones tomando como base su encaje de elementos diferentes, que conseguía una diversidad y complementariedad de usos y producciones así como gran biodiversidad y autonomía energética y productiva, con recursos bastante limitados.

Captura aérea con la finca mostrando sus dos rosarios de charcas y al s el pantano de valdecañas

Captura aérea con la finca mostrando sus dos rosarios de charcas y al S el pantano de Valdecañas. la entrada con una estrellita amarilla.

Hoy las dehesas no son rentables, en el contexto del sector agropecuario industrializado e intensivo, pero sobreviven gracias a las ayudas de la UE, aunque  paradójicamente, fueron estas ayudas por cabeza de ganado las que perjudicaron más a su delicado entramado de elementos en equilibrio. Las razas autóctonas no compiten con las súperrazas actuales en producción de carne, pero eran muy poco exigentes en alimentación y garantizaban el aprovechamiento óptimo de los recursos. En comparación con la dehesa tradicional, la actual ha perdido diversidad biológica y de uso y está en decadencia.

Las encinas de la dehesa de Valdepajares no estaban en buen estado, parece, y existía una sobrecarga ganadera. Hoy no hay ganado de ningún tipo, la labranza y los cultivos han cesado, con excepción de unos m2 dedicados a aromáticas en las inmediaciones de las viviendas. Tras la construcción de algunas charcas se hicieron pruebas plantando frutales de hueso en las vaguadas beneficiadas con las filtraciones aguas abajo de éstas, pero fracasaron, así como el cultivo de arroz en terrazas. También se están haciendo ensayos con un apero casero tipo Yeomans para abrir surcos según línea clave, y otros con diferentes formas de segar o aplastar la cubierta herbácea. He echado mucho de menos una explicación de la evolución y los planes de futuro para esta finca; aunque el tema del curso era la construcción de charcas supongo que hay que situar estas actuaciones dentro de un proyecto completo.  Aprovechamientos actuales son el turismo de naturaleza, actividades con caballos (que aún no están), fotografía de naturaleza, cultivo de aromáticas para cosmética y cursos de formación.

El recorrido por la finca acompañado por los comentarios del equipo me encantó. Las personas que trabajan allí se desvivieron por aclarar las dudas. En ella no hay animales, lo que resulta muy raro, porque la ganadería es el elemento central de la dehesa. Es difícil imaginar una dehesa sin ganado: cerdos, ovejas, cabras, vacas, caballos, aves sí que acuden y en aumento…

Uno de los profes del curso era Joseph Holzer, el hijo del famoso Sepp Holzer, el agrorebel austríaco, pero no pudo acudir por enfermedad, de modo que el profe único fue Hens Kalkhof, que se centró durante la primera mitad del curso en explicar la importancia del agua en los ciclos naturales, y otros temas generales de ecología, que le dejaron poco tiempo para profundizar en los detalles constructivos de charcas y humedales, que era lo que más interesaba a la gente. Sepp Holzer padre estuvo originalmente en esta finca diseñando las charcas y parece que su gran capacidad e intuición le permiten hacerlo prácticamente “a ojo”. Esto fue muy comentado.

La construcción de varias charcas menores es mejor, desde el punto de vista del microclima que la de una sola mayor. Los niveles freáticos de agua suben marcadamente tras la entrada en funcionamiento de estos rosarios de charcas: el antiguo pozo en el que el agua estaba a 25 m , dispone ahora de ella a 3,5 m y esto supone un almacén subterráneo de agua que no está sujeto a evaporación. Recomiendan que un 2% de la superficie sean charcas o láminas (aquí, a ojo, parece que hay más).

Las charcas se construyen en los lugares donde permanece la humedad en verano, suponiendo una capa freática alta, sitios asociados a cuencas naturales de captación de aguas. Ahí es donde deben construirse los diques de contención, con sus rebosaderos y caminos elevados. Este sistema no coincide con el de Línea clave, según el cual, los bordos o charcas se construyen asociados a los canales que desvían el agua, en las cuencas de captación, desde las laderas hacia los reservorios. Supongo que el terreno bastante rocoso y suelto aconsejaban mejor este tipo de charcas, y  sí se están haciendo pruebas de laboreo con apero Yeomans según línea clave en zonas para aumentar en profundidad la capa fértil.

Los detalles constructivos son complicados y no se vieron en detalle. Nos recomendaron un libro: Rainwater Harvesting (Brad Lancaster) aunque puede haber más sobre estos temas constructivos y keyline, como Cosecha de agua y tierra de Eugenio Gras

Es interesante la discusión sobre los climas en los que estas charcas son más recomendables ya que es evidente que son necesarias unas pluviometrías mínimas si no, pueden aparecer problemas de salinidad.

Un segundo rosario de charcas menores se ha construido en una zona con el terreno lleno de afloramientos rocosos.  Estas charcas son más paisajistas y naturalistas que funcionales.

Resumiendo y me mojo: Los motivos explicados aquí para almacenar agua en estas charcas son: combatir la sequía, elevar la capa freática y mejorar la sanidad de la vegetación,  sí; pero de la vegetación adaptada a ello o que tenga en esas nuevas condiciones su nicho ecosistémico. No necesariamente de las encinas. En general, al abandono de la labranza sigue la decadencia del arbolado dependiente y su progresiva sustitución por el matorral potencial, chaparras y renuevos, aparece el bosque mediterráneo. La seca y la decadencia de las encinas está relacionada con la poca salud y la vejez de los árboles, que ya no se manejan ni se podan correctamente, abandono de la labranza y el pastoreo, así como con las temporadas de sequía y, probablemente, esté ocurriendo un repliegue de algunas especies como la encina o el olivo debido al cambio climático. ¿Qué planes hay para esa regeneración y evolución del bosque autóctono que ya está apareciendo?

La vegetación se regenera libremente

La vegetación se regenera libremente

Es evidente que almacenar en nuestra explotación agua sobrante de lluvia, sobre todo en altura, es básico para tenerla en épocas de verano y nutrir abrevaderos, irrigar cultivos, mejorar microclima, atemperar los cambios de temperatura, reserva contra incendios, control de erosión, aumento de biodiversidad, etc. Me habría gustado en este caso conocer los planes de plantación y aprovechamientos a medio y largo plazo.

Tras la construcción de algunas charcas se hicieron pruebas plantando frutales de hueso en las vaguadas beneficiadas con las filtraciones aguas abajo de éstas, pero fracasaron, así como el cultivo de arroz en terrazas. También se están haciendo ensayos con un apero casero tipo Yeomans para abrir surcos según línea clave, y otros con diferentes formas de segar o aplastar la cubierta herbácea. No tuvimos tiempo de explicar esto ni el mantenimiento que se pensaban dar a la cubierta herbácea, matorral ya en muchos sitios o, en su caso, a los abonos verdes.

Creo que este caso parte de unas condiciones de degradación del arbolado debidas a sequías reiteradas y probablemente cambio climático, así como cambios en el manejo desde hace años. Resume muy bien y es francamente interesante el Inventario Español de los Conocimientos Tradicionales relativos a la Biodiversidad. Ministerio de Agricultura y Medioambiente, en su capítulo dedicado al agroecosistema tradicional de la dehesa (leed a partir de Referencias históricas y Valoración). Ampliad un poco la imagen:001

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Suerte, en todo caso, para este equipo y para el proyecto. Espero que se vayan superando dificultades porque echan imaginación, creatividad y entusiasmo en la regeneración natural del entorno.

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