La primavera pasada sembré dos bancales de “ayocote”  (judías perennes) Phaseolus coccineus L. con semillas que se vendían como ornamentales en la internete, aquí tenéis datos de esa siembra:

http://permacultivo.es/2016/07/09/phaseolus-coccineus/

También está disponible con mucha info del cultivo en  Plants for a Future 

Ya sabemos que las leguminosas son plantas imprescindibles por su papel como fijadoras de nitrógeno atmosférico en rotaciones de agricultura ecológica, pero su uso es aún más fundamental en cultivos de tipo permanente: bancales sinérgicos o permanentes y terrenos del tipo bosque comestible.

La judía (Phaseolus sp.)  es una de las leguminosas comestibles más conocidas y extendidas. Los pueblos precolombinos de mesoamérica domesticaron cinco especies de las cincuenta y cinco que se conocen de este género: Ph. vulgaris L. (judía común), Ph. coccineus L. (ayocote, haricote de España),  Ph. acutifolius Asa Gray (tépari), Ph. lunatus L. (garrofón en España), Ph. polyanthus Greenman (fríjol cacha).  Pueblos enteros obtuvieron sus proteínas de este cultivo ya que no cuidaban animales.

Al mismo tiempo, antes del descubrimiento, en Asia y Europa se cultivaba otro tipo de judía:  la judía carilla del género Vigna.

La judía común en cultivo permanente, según mi experiencia, autosemilla bien y vuelve a germinar procedente de esas semillas atravesando gruesos acolchados con facilidad. Pero en zonas con inviernos muy fríos estas plantitas tienden a morir antes de llegar a fructificar, por lo que tendremos que estar bastante pendientes de volver a sembrar en primavera.

Los hábitos de cultivo en América, sobre todo en asociación con el maíz, hicieron que la selección y evolución de los cinco tipos precolombinos llevaran a cultívares muy uniformes, parecidos entre sí y a la judía común. Sin embargo, las zonas de origen de estas cinco especies y sus hábitos son diferentes, por lo que se puede aprovechar este potencial genético reservado en las especies distintas de la judía común. Estas especies antiguas serían útiles para el cultivo permanente por diversos motivos.

Phaseolus coccineus  L. parece que llegó a cultivarse en Europa y en España.  Me parece muy interesante para su cultivo en bancales permanentes porque la raíz carnosa rebrota durante varios años, incluso tras ligeras heladas, su grano puede consumirse verde o seco y su cultivo es plurianual. Produce flores de forma continua durante mucho tiempo (cosecha gradual)  y hay formas trepadoras muy vigorosas, aunque de ciclo bastante largo, y también arbustivas determinadas e indeterminadas. Se cultiva en zonas frescas y húmedas. Las flores son comestibles y muy atrayentes de insectos.

Las primeras semanas de crecimiento, tras la germinación, fueron espectaculares. El crecimiento muy vigoroso y rápido, pese al poco éxito que tengo últimamente con leguminosas (excepto habas). Los caracoles no las tocaron y treparon y florecieron muy bien.

La floración primera no cuajó como frutos, supongo que por los excesivos calores veraniegos. Tuve que colocar una malla sombreadora que, parece, dió buen resultado. Esta planta requiere veranos más frescos que éstos en los que llegamos a 38-39ºC. El ciclo parece bastante largo y el crecimiento indeterminado: desde la brotación, a primeros de junio , hasta octubre-noviembre, ya con frío, se queda algo corto. Podría seguir en producción si no llegara el invierno.

Las vainas verdes no resultaron comestibles. Como judías secas me parecen muy buenas; hay que remojar la semilla un par de días, como todas las semillas de leguminosa, para evitar su toxicidad. Yo pongo a remojo todas las semillas, sean o no leguminosas, hasta que pregerminan, porque asumo que la naturaleza las ha hecho algo tóxicas y de difícil digestión. Luego los almidones comienzan a metabolizarse en azúcares de digestión más fácil.

La cosecha fue modesta, por su tardía entrada en producción. La floración abundante y preciosa muy atrayente de polinizadores. Convivieron bien con puerros, calabacines y coles.

Resumiendo: voy a darles otra oportunidad para que broten desde las raíces la próxima temporada. Habrá que acolchar abundantemente los bancales para proteger las raíces del frío. Según cómo vaya el cultivo este próximo año ya veremos, porque tampoco ha sido para tirar cohetes: bastante trabajo con las cañas y una producción modesta aunque rica.

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