Me dice un amigo hortelano que no cultiva alcachofas porque dan mucho trabajo, producen poco y ocupan mucho sitio. Esto me motiva a escribir un post incendiario. ¿Cómo una planta perenne va a dar mucho trabajo? ¡Si andamos todos como locos buscando plantas comestibles que sean perennes y no demasiado alejadas de sus parientes originarias silvestres! Voy a intentar en este post, profundizando en paralelo, comparar el cultivo convencional con un posible permacultivo.

  •  La alcachofa silvestre existe en la península ibérica y es muy rústica e invasora, crece en terrenos labrados abandonados, cunetas y márgenes. En los pueblos se comían sus capítulos verdes, aunque son más pinchudos. Sus raíces pivotantes extraen agua a gran profundidad; por ello la planta soporta los veranos secos aunque se agoste su parte aérea. En realidad, en nuestro clima mediterráneo sólo deja de crecer en verano o en zonas de inviernos muy duros. La  floración se induce por vernalización, es decir, son necesarios periodos fríos previos. Florece escalonadamente entre la primavera y principios del verano. Se agosta y vuelve a brotar con las lluvias otoñales.
  • Me gusta el Tratado de la Huerta de Don Claudio Botelou (ojo 1813) porque describe los métodos en ese tiempo en las huertas de Aranjuez, dirigidas por él. Ni Revolución Verde ni leches: nada de fertilizantes, herbicidas, y demás biocidas, simple agricultura. El cultivo tradicional duraba unos cuatro o cinco años sin arrancar las plantas. La multiplicación se hacía por hijuelos o por zuecas, principalmente, y los cuidados eran primorosos durante la vida de las plantas incluían:

Elección (últimos de agosto-octubre), arrancado, preparación de las zuecas; preparación el terreno con caballones y cava profunda, riegos; plantación en dos momentos: primavera muy temprana para cosechar en otoño, o plantación en otoño, si se deseaba una cosecha muy temprana en primavera; cultivo, riegos, laboreo, escardas, desahijados en marzo, aclarados de tallos, aclarado de flores; tras la cosecha (sólo en abril-mayo), deszocado de los tallos florecidos y aterrado de los tocones; en noviembre se corta la planta a raíz de tierra, dejando el cogollo, que se abriga con tierra, paja o basura; a finales de febrero, desarropar poco a poco, limpiar y entrecavar, suprimir bajas y reponer; regar  y entrecavar hasta el deshijado. Vamos la intemerata. Durante los años siguientes a la plantación, las plantas sólo producían flores en primavera-verano.

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Mi pequeña pradera de alcachofas donde combino algunos frutales con alcachofas sin laboreo ni riego: una siega sólo en verano. Las plantas de alcachofa se van extendiendo por autosemillado y por trasplante de los autosemillados, desde pies originales. Se podrían cuidar más pero es un buen aprovechamiento del espacio y de los medios. Mes de diciembre.

  • Cultivo actual en España: la variedad Blanca de Tudela es muy precoz, de forma natural, y comienza a producir en Levante (sin parada invernal) en Diciembre. Otras modernas variedades y cultívares  pueden florecer, significativamente, en otoño-invierno y la producción sólo se interrumpe en verano. Esto se consigue ajustando fechas de siembra y trasplante en cultívares desarrollados para multiplicarse por semilla y aplicando necesariamente un calendario de hormonas vegetales, ácido giberélico (que regulan la formación del tallo floral). Se han desarrollado estos cultívares para siembra, como explica (en junio 2016)
Joaquín Parra Galant. Técnico en Investigación y Desarrollo. Estación Experimental Agraria de Elche, IVIA.

La alcachofa cultivada en España se suele multiplicar vegetativamente, a través de zuecas o estacas, trozos de tallos con yemas y parte de rizoma en que se divide la planta una vez acabado el cultivo. La variedad más cultivada es la alcachofa Blanca de Tudela. No se emplean sus semillas porque son extraordinariamente heterocigóticas. El agricultor tradicionalmente dice: “siembra alcachofas y recogerás cardos”.

En los últimos años, en las principales zonas de producción (Valencia, Murcia, Andalucía y Cataluña), se viene observando un descenso continuado de los rendimientos en el cultivo. Esta reducción es debida al incremento del número de marras o fallos de plantación y al decaimiento del vigor de las plantas. Aparece un mayor número de plantas fuera de tipo (rebordecidas, marceras o cuaresmeras y las madrileñas o cabeza de gato) con la consiguiente disminución de la producción y de la calidad (menor tamaño del capítulo, pérdida de color en violetas, etc.).

Todos estos problemas se han relacionado con fatiga del suelo, contaminación y salinidad del agua, manejo del riego y altas temperaturas en la plantación, hongos del suelo e incluso nematodos, degeneración de las plantas, duración del cultivo en el mismo terreno y poca renovación del material vegetal. Con la propagación por semilla conseguimos solventar algunos de estos problemas.

El cultivo se realiza anualmente,  partiendo de siembra directa de semillas híbridas, gracias a que los nuevos cultívares no germinan de modo irregular ni producen plantas “bravas”. Esto en el pasado resultaba demasiado poco confiable (aparecían plantas de tipo silvestre y brácteas abiertas y pinchudas). El cultivo anual permite la renovación de la tierra y las rotaciones, necesarias en el tipo de cultivo que padecemos adicto a pesticidas y abonos de síntesis. Además, como el petróleo es barato y la mecanización fácil, todos los laboreos son pocos. Son variedades muy precoces que permiten, utilizando los tratamientos hormonales, surtir al mercado todo el año. Por descontado, hay que comprar todos los años las semillas que son híbridas.

De los tres apartados anteriores deducimos que el cultivo de la alcachofa como planta perenne tiene una temporada productiva mucho más corta (abril-mayo-junio, según humedad y temperaturas) que si la cultivamos como anual, siendo los trabajos y la energía necesarios mucho mayores en el moderno cultivo. Volvemos a lo de siempre, habría que calcular el gasto energético involucrado en los ciclos, desde la producción de las semillas o de las fitohormonas, hasta los combustibles gastados.

Total, parece, que mi amigo está bastante encaminado en sus quejas: en zonas con inviernos fríos sólo vamos a tener (con cultivos de dos-tres-cuatro años) un período de cosecha al año en primavera-verano; los trabajos son bastantes a lo largo del ciclo, aunque las cultivemos como perennes; las plantas ocupan mucho espacio. ¿Cómo podríamos aprovechar el carácter perenne de la planta, su rusticidad y resistencia a los veranos secos, minimizando los trabajos y con un enfoque permacultural? Os cuento mi experiencia:

En mi huerto alcarreño los inviernos son durillos, pero las plantas están verdes en diciembre y creciendo para su próxima floración escalonada: allá por los meses de mayo-junio.

Estoy intentando hacer un cultivo permanente de alcachofas sin laboreo ni otras prácticas culturales como desahijados, cavas, aclarados, con el mínimo gasto de energía; el uso del terreno se optimiza mediante la convivencia de las alcachofas con los frutales y las herbáceas y medicinales; aprovecho una zona sin riego disponible para cultivarlas y serán las últimas lluvias de primavera las que me darán la floración: si la primavera y principios del verano vienen secos, no tendré gran cosecha, pero mis plantas no morirán, sino que resurgirán la temporada siguiente en mejores condiciones. Las pencas de las alcachofas se comen como las de los cardos y están más ricas y suaves: se pueden tapar con sacos o tierra igual que éstos en invierno.

Pretendo naturalizar alcachofas, aromáticas y algunos frutales (almendro, manzanos, pistacheros, granados y azufaifo) como plantas perennes, sin mover el suelo, sólo segando una vez y permitiendo el crecimiento de la cubierta herbácea espontánea durante la mayor parte del año:

La cosa no puede ser más fácil:

  • En verano voy dejando las flores llenas de semillas en los sitios donde pienso que pueden germinar: bajo otras plantas mayores. Entonces la hierba está recién segada.
  • En invierno la cubierta herbácea se seca y no hay que hacer nada.
  • Un golpe de estiércol muy hecho en la base de las plantas.
  • En primavera hay que buscar las nuevas plantitas de alcachofa recién nacidas, antes de que las hierbas las tapen: no es difícil, porque se distinguen muy bien.
  • Podemos trasplantarlas a un lugar elegido o simplemente dejarlas. Yo las marco y siego alrededor, acolchando bastante para que el resto de la pradera no las tape al seguir creciendo.
  • En la zona de raíces de los frutales, aromáticas y alcachofas siego cuando empieza a haber falta de agua, acolcho, y doy riegos de apoyo a los frutales jóvenes con manguera.
  • No voy a segar hasta que la mayoría de las flores  silvestres hayan semillado naturalmente y la falta de agua empiece a secar la pradera. Sin prisa porque, en realidad no es necesario.

Lo que pasa es que no he convencido a mi amigo hortelano. ¡Y eso que utilizo los pies cercanos a la manguera de las alcachofas para cultivar melones!

Mis frutales sin laboreo II (pradera de alcachofas)

Pradera de alcachofas

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