Desde que empecé con mis bancales permanentes, en otoño el 2012, me empeñé en cultivar al nivel de la superficie del suelo. Ya he contado muchas cosas sobre esto. Mi empeño venía del hecho de que quiero aprovechar el agua de lluvia y de rocío siempre que se pueda y tener plantel autosemillado. Además, no tenía ganas de cavar y deseaba averiguar qué pasa si dejo el suelo quieto y lo protejo con cubiertas vegetales.

No me gustan demasiado los bancales elevados con caminos intermedios, en los que siempre acaban naciendo muchas plantas interesantes que desearíamos que crecieran arriba, en el bancal.

Los bancales a nivel del suelo pueden ser profundos igualmente, si me trabajo el terreno en profundidad con pala y voy enterrando material orgánico, como troncos podridos o hierbas o compost. Yo no lo he hecho, como os digo. Simplemente trabajé algo con laya la tierra.

El acolchado de primavera crea más apariencia de altura, pero es inevitable que suba el terreno cuando voy recorriendo los pasos quitando hierbas y las deposito en los bancales. También es cierto que el terreno va estando más poroso y esto puede contribuir. Esto pasa cuando una es un poco cazurra y se empeña en las cosas. Tengo que verlo todo para quedar convencida.

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