Todos los años me repito, ya lo sé. Plagas y enfermedades en mi huerto permanente 

Este año suscribo todo lo que conté en ese post. En concreto, el caso de los tomates está siendo interesante. El mes de junio fue muy rarito por estos pagos alcarreños. Mucho calor muy pronto y heladas tardías. La temporada tomatera despegó en este pueblo muy animada, como siempre. La gente cultiva todavía bastante tomate moruno tradicional, al aire libre. Sin embargo el comienzo de la carrera del tomate lo protagonizan variedades híbridas precoces bajo plástico.

Ya sabéis que he dejado de participar en esa carrera porque siempre pierdo: mi cóctel de semillas tradicionales de tomate se compone de variedades rosa principalmente, bastante tardías. La experiencia con estas variedades, que selecciono por su sabor y textura, en los invernaderos ha sido fallida y prefiero utilizarlos para otras plantas.

Pero comienzo a catar animosamente los tomates de otros en junio y julio: a ver si están comestibles. He detectado la presencia, en las tiendas y mercadillos eco, fruterías pijas y demás, de  unos tomates tipo moruno, feos, asurcados, rosados y patatosos e insípidos por dentro, igual que los de siempre. No vale que sea verano o invierno: en España ya no hay buenos tomates ni siquiera en plena temporada.

La guinda ha sido el caso de los tomates que he buscado afanosamente en Tenerife este mes de agosto. La isla es tierra de cultivo de tomate, que ahora es deficitario por falta de salida al exterior y, parece, que se rige por un sistema de cuotas similar al de la leche. Bueno, pues los tomates en los comercios son una mierda. Malos con avaricia.

No es raro que el sufrido hortelano aficionado (yo) tenga que refugiarse en viejas variedades tradicionales, de ciclos largos y gusto por el aire libre:

Estos los he cogido esta mañana: A la izquierda rosa de Aranjuez, a la derecha arriba, moruno de Pastrana y abajo los diferentes ramallets.

Mi coctel de variedades incluye: el del centro justo es el rosa de Aranjuez. También han sobrevivido a estos cinco años los morunos y rosa de Pastrana, moruno de Carabaña y ramallets. Los tomates no tienen rajas, ni manchas, ni nada.

Ya desde principios de julio los comentarios en los foros hortelanos: el tomate va mal, éste no es año de tomates. Y se ha mantenido hasta finales de agosto. Parece que el principal problema ha sido la araña roja, la “seca” y diversas enfermedades que (malévolamente) se ceban en el pobre cultivo. Los tomates bajo plástico sí dieron buena producción temprana, pero, en general se ve que las plantas están agostadas desde mediados de agosto (¡!). Me dicen que esta temporada el número de tratamientos sufridos por el cultivo ha sido mayor, hasta cinco. Azufre y otras cosas menos confesables, sacadas del zulo del hortelano (ver categoría del blog). También algunos vieron atacados sus pimientos, las berenjenas, etc,  por pulgones y otros parásitos. La gente está arrancando las plantas ya.

Las tomateras en mi huerto tuvieron un comienzo lento, como todos los años. Se han sincronizado bastante los autosemillados con los trasplantados. No ha habido ningún ataque de rosquillas del suelo (hace años que desaparecieron, fruto del no laboreo).  Las variedades ramallet son las más delicadas y ya llevo dos temporadas en las que les doy un único tratamiento con regadera de suero láctico (bacterias lácticas ) diluido al 10% aproximadamente cuando ya han alcanzado tamaño y comienzan a verse algunos síntomas. Ese único  tratamiento se lo aplico a todas las plantas que pillo, porque es un magnífico fertilizante, además de restablecer y facilitar los equilibrios fúngicos. Ya no “curo” más. Al que se muera lo enterramos.

Ya en agosto las plantas se ven normales de desarrollo y con cosechas más que suficientes, teniendo en cuenta estas variedades. La mayoría están sanas y con bastantes tomates cuajados por madurar. Parece que, como otros años, la producción es tardía (primeros de agosto) pero muy prolongada hasta el otoño.

Dos bancales de tomates: no los podo por vagancia, dan suficiente. La planta seca de la izquierda es una planta madre de apio que está repartiendo su semilla en ese bancal.

Algunas pocas plantas tienen problemas, pocas. No me interesa determinar el hongo, ácaro o bacteria (o su conjunto) causantes. Suero láctico y selección de semillas para el año que viene.

¡Por fin! Me olvido (nunca lo supe del todo en realidad) de las orugas defoliadoras, del suelo, del fruto; moscas blancas, minadores de hojas, chinches, polillas, thrips, pulgones, ácaros, nematodos y ¡lo mejor! me olvido de distinguir las enfermedades bacterianas, marchitamientos, cánceres, manchas, necrosis vasculares, de las fúngicas; mildiu, oidio, Alternaria, Botrytis, manchas amarillas, virosis múltiples…Toda esa proliferación de plagas y enfermedades se debe al uso de plaguicidas que las van seleccionando, de plásticos y al desarrollo de variedades resistentes a algunas de ellas, pero no a otras, sucesivamente.

-Ya, es muy cómodo para ti, con tu huerto pequeño, olvidarte de todas esas plagas y tumbarte a la bartola. No tienes que producir de forma profesional, para ganarte la vida.

-Pues sí. Pero si se hacen números de energía y dinero gastados en estiércol,  fertilizantes químicos, fitosanitarios, semillas transgénicas, laboreos creo que mis tomates son un rotundo éxito y que hay que buscar soluciones en esta línea porque es más rentable.

Tweet about this on Twitter0Share on Facebook30Share on Google+0Share on LinkedIn0Email this to someonePrint this page