Os presento en este post una viña abandonada y con poca labranza desde hace una década. Está en la Alcarria occidental, en una ladera NE bajo el páramo. El clima es mediterráneo seco, con pluviometrías anuales de 500 mm o menos. Las lluvias están prácticamente ausentes del verano. Los veranos son muy calurosos y los inviernos fríos, con heladas de hasta 6 ºC bajo cero, la última incluso, a finales de abril.

Es posible cultivar arbolado de secano con labranza porque ésta aporta el plus de humedad que es necesario y evita la competencia de los sustratos herbáceo y arbustivo silvestres que lo invadirían. Esta ancestral práctica responde a una visión totalmente cegata respecto al entorno y los procesos naturales. No voy a argumentar en este post a favor de la no labranza (mirad en otras entradas). El bosque silvestre, más o menos climácico, almacena en el suelo y en el ambiente mucha más agua, funciona sólo mucho más eficazmente y con menos gasto de energía, es más productivo, por tanto, y con mucha más variedad.  Somos nosotros los que tenemos que adaptar nuestros sistemas productivos y nuestro consumo.

En la zona quedan restos del encinar esclerófilo de Quercus rotundifolia refugiado en zonas no agroganaderas y formando mosaico con quejigales (Quercus faginea) y distintas formas de transición y degradación como coscojares, esplegares, aulagares, romerales, tomillares, etc. Los quejigos se encuentran adehesados con cereales de invierno y mezclados con otros Quercus. En laderas secas y más orientadas al Norte, pinares de pino carrasco. En vaguadas no labradas, con suelos más frescos, aparecen matorrales derivados de la degradación del bosque de quejigos, Crataegus monogyna, varios tipos de Rosa sp, Sambucus nigra, Clematis, Ligustrum vulgare, Berberis vulgaris y otros como Acer monspessulanum, Amelanchier ovalis (guillomo), Colutea arborescens, espinos (Rhamnus), Cornus sanguínea, zarzamoras con más agua, etc. Como cultivos arbóreos de secano quedan olivares y almendrales; las viñas eran muy abundantes pero, tras la crisis de la filoxera, han desaparecido.

 

Como se ve, la presión de la vegetación silvestre, quejigar con sus arbustos asociados, es fuerte. Si la dejo evolucionar, acabaría perdiendo el 90% de las vides, y se instalarían los quejigos por ser una zona más baja y nivelada. Es una posibilidad si quiero leña y biodiversidad: ayudar con semillas y plantones. Pero, si tengo poco terreno y quiero fomentar e introducir otras especies comestibles, hay que darle otra vuelta al tema.

Deteniéndonos con más cuidado podemos distinguir zonas dentro de la parcela de viña. El terreno tiene una pequeña vaguada interior que se ve en la primera foto del post. Comenzando por arriba se aprecian:

Es intrigante el hecho de que las vides de la zona de la vaguada están en peor estado que otras situadas en la loma, donde, aparentemente, se capta menos cantidad de agua

1.-La alambrada superior y el murete de contención han alojado arbustos del monte próximo que aprovechan el agua y el suelo retenidos: jazmín, aladierno, cornicabra (Pistacia terebinthus).

La parte superior linda con el monte. La alambrada transcurre perpendicular a la escorrentía de la loma y retiene agua y suelo, con los arbustos (Jasminum fruticans) que vienen avanzando desde arriba.

2.-Zona superior bastante convexa, con menos agua que la 1. El terreno es pedregoso y muy permeable y aparecen especies con marcada xericidad como cardos, Teucrium y Sedum.

3.- Zona media- alta, con abundancia de vides en bastante buen estado. 

4.-Zona de vaguada: en ella las cepas están poco desarrolladas y muertas. 

¿Por qué las cepas están muertas en esta zona natural de captación de agua? Este caso es muy bonito, porque ilustra la tremenda complejidad de las condiciones naturales, que muchas veces queremos limitar al agua recogida e infiltrada en tierra. No me gusta utilizar técnicas  de modelado del terreno con zanjas según un patrón key line o similar, sin identificar primero la valiosa información y el mosaico de variabilidad existente. Según la apariencia del terreno , esta vaguada recoge agua y es más favorable para el crecimiento de nuestros árboles que la ladera. Pero las cepas se han muerto. Es decir que en esta finca hay factores más importantes para las vides que la humedad o el agua que yo les pueda infiltrar en el terreno.

5.-Zona silvestre. En la parte baja de la finca se desarrolla una isla de vegetación silvestre con cepas en bastante mal estado o muertas. 

Planteamiento de la jugada: Pues vais a tener que mirar el próximo post. Para abrir boca, aquí tenéis éste de hace algún tiempo.

Regenerar un olivar abandonado

 

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