Desde el invento de la agricultura la variedad de la dieta, para la humanidad en conjunto, se ha ido empobreciendo. Dejaron de consumirse plantas y frutos silvestres; luego se redujo poco a poco el número de especies cultivadas, abandonando cultivos apreciados por los antiguos e introduciendo otros exóticos. La dieta fue incorporando más carne y harinas refinadas de sólo tres cereales (trigo, arroz y maíz) y azúcares también refinados. Después desaparecieron miles de variedades tradicionales de las pocas especies cultivadas que iban quedando, por motivos comerciales.  Y finalmente, dentro de estas variedades comerciales que cultivamos lo mismo en Holanda que en España que en los USA, (porque las multiplican y venden multinacionales) se desarrollan genotipos específicos y son los que se venden al agricultor final; estamos en el pico de lo que originalmente era una  pirámide de base muy amplia: pocos clones para todo el  mundo y muy caros. Eso sí, gastando gasóleo conseguimos comprar alimentos procedentes de todo el globo.

Esto ha ocurrido sobre todo por el afán de sobrecontrol sobre el caro proceso productivo del alimento, que debe incluir necesariamente material vegetal cada vez más uniforme, desarrollado por empresas de la agroindustria utilizando métodos más y más forzados y artificiales, hasta los propios de la ingeniería genética.

José Esquinas – La Biodiversidad agrícola en la lucha contra el hambre from ATTAC.TV on Vimeo.

Los huertos y vergeles que se mantienen en parte o completamente con cultivo permanente, permiten domesticar especies silvestres interesantes y acoger plantas comestibles poco utilizadas que se perpetúen por reproducción sexual (semillas). Asilvestramos las plantas cultivadas y domesticamos las silvestres olvidadas. El cultivo permanente busca la adaptación de las plantas a las condiciones locales con métodos de mejora de tipo tradicional, basados en el uso y cuidado de las semillas.

En estas zonas de cultivo se  reúnen algunas circunstancias muy favorables para ampliar enormemente la variedad de la dieta:

  1. Se incorporan plantas silvestres comestibles que permitimos semillar y crecer.
  2. Entre ellas las medicinales, básicas para la alimentación saludable.
  3. Cultivaremos variedades tradicionales no híbridas con base genética suficiente para su posible adaptación a nuestras condiciones mediante la reproducción por semillas. Aunque realicemos plantaciones controladas de nuestro plantel propio en el momento favorable, siempre permitimos el semillado espontáneo de esas mismas plantas.
  4. Disponemos de las hortalizas y plantas comestibles convencionales durante su ciclo reproductivo completo: otras formas de comer lo mismo. No arrancamos plantas en un momento preestablecido para su consumo, sino que se van cosechando las necesarias y se permite la reproducción natural y autosemillado del resto. Incluso se distribuyen plantas-madre en zonas que pueda interesar para el autosemillado posterior. De este modo dispondremos de los vegetales comestibles en formas y partes que no llegan habitualmente a los mercados, por su difícil conservación, por desconocimiento, porque sería un desperdicio de la planta o del fruto, por falta de ideas o de máquinaria adecuada. Esto es muy interesante en el caso de las flores, las semillas y los frutos verdes.

 http://www.youtube.com/watch?v=7QpBzHsyrKo

En este blog hay dos categorías en las que se incluyen entradas sobre estos temas: Asilvestrar especies cultivadas y Plantas silvestres

 

 

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