La agricultura convencional como sistema de producir alimentos debe ser paulatinamente sustituida  por técnicas de implantación de ecosistemas productivos. Los servicios ecosistémicos serán la respuesta a los problemas de contaminación, cambio climático y desertización. El cultivo deberá ser Permanente,  es decir, producción de ecosistemas dirigidos. Técnicas de este tipo se llaman también Agricultura Regenerativa, incluso Permacultura. Esta web  quiere servir de herramienta e inspiración para aquellas personas que no sepan cómo comenzar, qué criterios y pautas seguir.

La agricultura del laboreo y los agroquímicos gestiona los ecosistemas agrícolas (que en nuestros climas mediterráneos con pluviometrías por debajo de los 800mm, son muy frágiles) en régimen de explotación continua de recursos (suelo, biodiversidad, mecanismos naturales de regulación …) en una dinámica contaminante de explotación y reposición exógena cada vez más cara hasta el agotamiento definitivo inevitable. Lo primero es olvidarse de sus conceptos y técnicas, porque no nos valen.

El cultivo permanente se basa en el funcionamiento autónomo de los ecosistemas naturales: en sus reglas ecológicas, pero de forma más importante, en su dinámica real que, aplicando sencillas pautas, acaba retomando la batuta hasta en los lugares más degradados, aunque no sepamos Ecología. De la misma forma que los agricultores no son agrónomos, los permacultivadores no tienen por qué ser ecólogos.

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Los ejes principales de la reconversión de un espacio degradado o sobreexplotado en un permacultivo con dinámica propia serán:

1.- Observación de las condiciones locales iniciales, de su capacidad para alojar vida natural. Ser consciente de que los agroecosistemas no coinciden con los límites parcelarios del catastro.

2.-No laboreo: cultivo de suelo y no de plantas. El suelo vivo tiene fertilidad propia y autosuficiencia.

3.-Cosecha de agua y suelo: el estudio minucioso del agua disponible y el modelado previo del terreno es fundamental en climas secos. Esto incluye aprovechamiento de nieblas y agua no de riego de importancia creciente con el tiempo en estos ecosistemas.

4.-No utilización de agroquímicos en general que dañen cualquier tipo de vida (micro o macrobiológica), ni de abonos de síntesis que impiden el desarrollo de una capa de humus vivo y funcional, integrado con raíces y organismos vivos.

5.-Respetar al máximo la flora adventicia y la fauna auxiliar, buscando comprender el papel que cumplen y aprovecharlo en nuestro favor. Cualquier organismo vivo que aparece en nuestro campo cumple un papel favorable en su evolución y autosuficiencia. El hecho de que, a corto plazo, uno en concreto aniquile alguna de nuestras plantas cultivadas o parasite a nuestros animales domésticos, no debe hacernos perder de vista este hecho. Todos los medios y recursos que utilicemos para combatirlo de forma directa tendrán repercusiones.

6.-Respetar y fomentar la flora autóctona. Utilizar como herramientas para crear suelo y condiciones locales más favorables aquellas especies vegetales exóticas que se puedan adaptar inicialmente. El suelo desnudo es el del desierto.

7.-Comprender y utilizar la microbiología del suelo como medio para enriquecer la capa de suelo vegetal haciendo posible el crecimiento de especies exigentes comestibles.

8.-Integrar nuestras especies vegetales domesticadas poco a poco en estos sistemas autosuficientes, fomentando el autosemillado; asilvestrar hortalizas domésticas, recuperar vegetales silvestres comestibles y especies cultivadas perdidas o infrautilizadas. Utilizaremos las reservas de riqueza genética que no ha esquilmado la Revolución Verde: variedades tradicionales en manos de agricultores y bancos de semillas.

9-Integrar animales en la medida en que el sistema sea capaz de sustentarlos, minimizando el aporte externo de piensos y forrajes. Cría y recuperación de razas ganaderas autóctonas resistentes a diversos grados de asilvestramiento.

Por último, cualquier persona con experiencia en la aplicación de estos principios os dirá que, con constancia, es muy clara la aparición de un punto de inflexión en la evolución de nuestro proyecto. Este punto marca un antes y un después en el trabajo y vigilancia necesarios. La recompensa siempre llega.

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