Pequeño ensayo de zona sembrada a voleo con mezcla de zanahorias y escarolas. El terreno no se ha trabajado. La mayoría de las escarolas ya han ido siendo arrancadas para trasplantar en su sitio definitivo, Quedan algunas que dejamos para que se desarrollen del todo. Ya se han arrancado también algunas zanahorias para consumir.

Desde que empecé con el primer huerto me obsesiona el problema de la fertilidad del suelo y del no laboreo. Ya he hablado algo sobre el laboreo con fines de control de hierbas y preparación del terreno y entiendo la gran dificultad de manejar la competencia de hierbas acompañantes de los cultivos sin laboreo ni herbicidas.

Ahora voy a desbarrar un poco sobre la utilidad del trabajo de la tierra para incorporar los estiércoles y abonos verdes: la fertilidad.

En las escuelas de agrónomos  tradicionalmente nos han venido explicando el concepto de las “extracciones de los cultivos”. El balance de los nutrientes. La teoría es que los cultivos extraen unas determinadas cantidades de nutrientes del terreno que deben ser repuestos si queremos seguir extrayendo. Dicho simplemente: lo que sale tiene que volver a entrar. Los balances deben contemplar unos porcentajes de materia orgánica (cuyo papel no se explica nunca muy bien sino con complejos procesos que estudia la Química Orgánica) y contenidos de Nitrógeno, Fósforo, Potasio y algunos microelementos principales, como manganeso o Hierro. Que yo sepa este concepto del “mete y saca” nunca ha sido cuestionado hasta la aparición de la biodinámica y más modernamente, de la permacultura y otras escuelas ya todas muy emparentadas en sus filosofías y enfoques.

El desarrollo de la agricultura ecológica (ya nadie duda de que es el único camino  si queremos quedarnos algún tiempo más en el planeta) lleva al estudio de las técnicas agrícolas tradicionales y sus balances de nutrientes, balances energéticos, balances hídricos etc.

No voy a comentar aquí los sistemas de la agricultura industrial moderna, que pretende restituir los nutrientes extraídos con abonos minerales (NPK en distintas formas de sales) aportados directamente al suelo según la materia seca pesada que contiene cada cultivo. Sin tener en cuenta el hecho de que el suelo es algo vivo. Me parece demasiado obvio que ese abuso de los recursos ha fracasado. Sigamos entonces con las agriculturas tradicionales orgánicas, que han alimentado a la humanidad desde su origen.

Las que llamamos agriculturas orgánicas serían los sistemas tradicionales que se conocían antes de la industrialización de la agricultura. Podían ser muy intensivas en rendimientos y compensaban los nutrientes exportados por las cosechas con los aportes de materia orgánica procedentes de las cabañas ganaderas y de los excrementos humanos. Siempre se ha dicho que estos sistemas no cubrían las necesidades de Nitrógeno y Potasio, sobre todo. Por ello todas las agriculturas utilizaron la fijación de Nitrógeno por las leguminosas en rotaciones y los abonos verdes para compensar las pérdidas de N y aportaron Potasio mediante la quema de biomasa y  con otras enmiendas. Conclusión: aparece el concepto de COSTE TERRITORIAL de las agriculturas orgánicas. Hace falta terreno para mantener la cabaña ganadera, cultivar los abonos verdes y rotar las leguminosas necesarias para mantener la fertilidad y producir rendimientos (también bosques y zonas de matorral para la quema de leñas…). También hace falta agua y energía humana o animal para el laboreo que incorpora los abonos. Todos estos factores han hecho falta durante siglos y se han ido aportando al agroecosistema con bastante éxito, a juzgar por su sostenibilidad.

Bajo ahora al nivel del suelo, mi caso concreto:

Cuando llego a mi huerto tengo todos estos conceptos del balance de nutrientes fuertemente interiorizados. Agricultura direccionista. Sin embargo mi experiencia jardinera ya me dice que un suelo fuertemente compactado y poco desarrollado puede albergar en pocas temporadas una capa orgánica fertil llena de vida, raíces y lombrices. No pisar, dejar en superficie todos los restos vegetales y asegurar el riego.

Aquí es donde me empiezo a interesar por la forma de pensar de la biodinámica y otras filosofías que consideran el suelo como un ente vivo con capacidad para auto regenerarse y que puede considerarse “uno” con los organismos que lo habitan. Aseguremos la salud del suelo y tendremos la salud de las plantas que viven en él.  No hay nada que tenga que “entrar ni salir”. Basta de balances. Aprovechar la fertilidad natural.

Después de varias temporadas de trato ciertamente respetuoso, he decidido tirarme a la piscina en uno de nuestros huertos, en el Val. Voy a intentar, en varios años claro, reducir el laboreo a cero, así como los aportes orgánicos al mínimo. El plan es abandonar incluso los abonos verdes. Utilizar las plantas adventicias espontáneas que responden al estado nutricional y estructural del suelo y, según principios de biodinámica, tienden a reequilibrarlo. La fertilidad es el reto más difícil porque las especies jardineras no son tan demandantes como las hortalizas. Las hortalizas son como “el increíble Hulk”, aquel superhéroe que de pronto crecía y se convertía en un supermazas verde. Los Hulks más supermazas son las hortalizas mejoradas, producen mucho pero casi todo es agua y nitratos.

Creo que los primeros años tendré muchos problemas con las hierbas adventicias, hasta que se vaya agotando la reserva de semillas en superficie; también tendré problemas de fertilidad y rendimientos, así como tremenda controversia con vecinos, espectadores y colaboradores varios. ¡Habrá que atarse los machos!

Acolchado con hierba/gallinaza y borraja. Flores maduras de borraja recolectadas y simplemente puestas en los huecos del acolchado, para su autosiembra.

De momento, este otoño del 2012 he preparado todo el terreno en eras porque el riego es de pie. Entre las eras (son como bancales bajos) he dejado pasos estrechos con la intención de que esta distribución sea la permanente. Pierdo terreno pero me compensa porque el destinado al cultivo es el definitivo y eso le permitirá evolucionar gracias al no pisoteo y a los acolchados. Además, ya he comprobado que esos pasos tienen mucha utilidad porque serán escenario de procesos paralelos interesantes de observar. Muchas veces es más interesante lo que ocurre en el huerto a pesar de nosotros que lo que ocurre porque lo planeamos.

He comenzado a acolchar con compost poco hecho de restos vegetales y algo de ceniza y gallinaza (como acelerador de procesos microbianos) en superficie, sin incorporar. Como fase previa voy trabajar ligeramente los bancales con una laya de doble mango, sin voltear las capas. El suelo tiene una estructura excelente con abundantes lombrices, ya que el laboreo mecánico ha sido muy escaso, sin embargo, esta primera temporada creo que esa ligera aireación será necesaria.

Plantando puerros sobre perejil/acelgas

Voy plantando lechugas de invierno morondillas, puerros, cebollas de melva, lombardas,  sembrando acelgas, zanahorias directamente sobre las eras con el acolchado orgánico.

Siembra directa de acelga sobre acolchado ligero

Morondillas recién plantadas sobre era acolchada (izda), espárragos de Aranjuez, eras vacías.

Con un azadón estrecho vamos haciendo un desherbado ligero (todavía  en noviembre no hay muchas hierbas) sin recogerlas, dejándolas en el sitio pero desarraigadas.

Desherbado de mantenimiento y recebo posterior de acolchado (izda). Dcha: era con lombarda y cebolla plantadas sobre acolchado. Escarolas.

En las zonas donde sembré espinacas, nabos, zanahorias, etc, a chorrillo ya tengo problemas con las hierbas, que vamos manejando a mano. Llego a la disyuntiva de siempre: todo lo que trasplante o siembre a golpes será muy compatible con acolchados y laboreos mínimos;  los problemas vienen con las siembras a voleo y a chorrillo.

Hasta pronto.