Ha sido duro para mí confirmar lo que ya sospechaba: la vida sexual de la patata es inexistente. Os lo he venido contando en este blog, por ejemplo: https://permacultivo.es/2013/10/14/meto-y-saco-las-patatas/

En vista de eso  me he liado con las semillas “procedentes de Francia” de un hortelano vecino que son las únicas que he conseguido. Las he sacado de los frutillos y sembrado para hacer un semillero en otoño y otro en primavera.

 

Frutos de patata "procedente de Francia"

Frutos de patata “procedente de Francia”

He consultado literaturas varias y dicen los libros viejos, de cuando la patata tenía vida sexual activa, que cuesta mucho que germinen las semillas. A mí me han germinado en una semana del mes de octubre.

Lo curioso es que al arrancar las plántulas para trasplantarlas a bandejas tenían ya tubérculos del tamaño de un hueso pequeño de aceituna. Con sólo veinte días de vida.

Semillero de patata (con tomatillos silvestres)

Semillero de patata (con tomatillos silvestres)

Semillas de patata

Semillas de patata

Me dicen que estas patatas no sabemos de qué clase son: sobre todo la duración del ciclo. Eso no me importa de momento. Lo que quiero primero es conseguir plantas activas, que puedan semillar y producir hijuelos de esa semilla.

Estoy fascinada con la información que da el huerto permanente a través de las semillas y los espontáneos que produce. En mis bancales no quiero gente decrépita ni dependiente.

Me regañan también porque he plantado las preciosas patatas moradas  tarde y se van a helar. No estoy de acuerdo. Las patatillas normales que fuí dejando en el suelo al cosechar han producido plantas hermosas que están ahora igual que las moradas. No sé si las plantas se van a helar, pero los tubérculos que irán formando al llegar los fríos los podré cosechar o dejar como siembra ya hecha para el año que viene.

El huerto permanente tiene un ciclo de vida continuado, estoy ahora descubriéndolo.

Pasando la laya en bancal de espárragos en otoño

Pasando la laya en bancal de espárragos en otoño

¡Mi tesorrro!

¡Mi tesorrro!