Algunos científicos diseñan experimentos interesantes con resultados esperables: normalmente se evalúa la eficacia de un insecticida determinado (en presiembra en este caso), sobre las plagas diana del futuro cultivo. Claro, como los neonicotinoides son venenos, las plagas del cultivo que sea tienden a morirse.Babosa

Pero ocurre que  las babosas, además de los insectos, se encuentran entre las plagas más desafiantes para los agricultores  de la costa atlántica media de EE.UU, de modo que decidieron experimentar más cositas interesantes de los efectos de venenos en el medio ambiente y las cosechas de soja:

Midieron los efectos de la aplicación de estos insecticidas en semillas, en las población de babosas y de escarabajos de tierra depredadores de babosas.  Las babosas  no se vieron tan afectadas por los insecticidas pero los transmitieron a los escarabajos de tierra, matando a un 60%. Comprobaron que, en este caso, los rendimientos de soja bajaban significativamente respecto a los casos en los que se dejaba actuar a los insectos depredadores de babosas.

Los pájaros y algunos insectos son depredadores de babosas. Seguramente la dispersión en el ambiente de insecticidas y la disminución de las poblaciones de pájaros (según personas mayores) puede ser una de las causas del creciente problema con estos moluscos.

Procedente de Agriculturers.com:

Los insecticidas dirigidos al control de plagas de inicios de temporada, tales como larvas y gusanos, pueden incrementar las poblaciones de babosas, y así reducir los rendimientos, de acuerdo a investigadores de la Universidad del Estado de Pensilvania, y la Universidad del Sur de Florida.

“Los neonicotinoides son los insecticidas más ampliamente usados en el mundo”, aseveró Margaret Douglas, una estudiante licenciada en entomología de la Universidad Estatal de Pensilvania. “Las aplicaciones de neonicotinoides a las semillas son vistas por lo general como un seguro barato en contra de los problemas de plagas, pero nuestros resultados sugieren que los insecticidas pueden empeorar los problemas de plagas y deben ser usados con cuidado”.

De acuerdo a John Tooker, profesor asociado de entomología de la Universidad Estatal de Pensilvania, la investigación reciente vincula a los neonicotinoides con efectos negativos en polinizadores y en la contaminación de aguas superficiales de sistemas agrícolas, e incluso con efectos negativos en cascada en invertebrados acuáticos y pájaros que se alimentan de insectos. Sin embargo, los efectos de estos insecticidas -aplicados usualmente en semillas-, sobre las criaturas que habitan el suelo han sido poco explorados.

“Nuestra investigación sugiere que los neonicotinoides pueden generar costos inesperados, incluso dentro de la producción”, aseguró.

Los investigadores llevaron a cabo experimentos en laboratorio y en terreno. En el laboratorio, expusieron a babosas a tres tipos de semillas de soja, soja sin tratar, soja tratada con fungicida, y soja tratada con fungicida además de thiamethoxam, un neonicotinoide muy común. El equipo monitoreó luego el peso de las babosas y el número de especímenes sobrevivientes. Luego, los científicos expusieron a las babosas extraídas de los tratamientos a un escarabajo de tierra que se alimenta de babosas. Luego monitorearon la mortandad de las babosas y los síntomas de envenenamiento de los escarabajos.

En un experimento separado realizado en terreno, los investigadores plantaron parcelas de un cuarto de acre con semillas de soja de las cuales algunas fueron tratadas con un neonicotinoide y otras no. En las parcelas, el equipo monitoreó el establecimiento y el crecimiento del cultivo, así como las poblaciones de babosas, depredadores, y depredación. Los científicos entregaron muestras de sus experimentos tanto de laboratorio como de terreno a un laboratorio analítico para medir los niveles de neonicotinoides en el suelo, en las plantas, babosas y escarabajos.

Los resultados aparecerán en la edición de Diciembre del Journal of Applied Ecology.

“En nuestro trabajo de laboratorio, encontramos que las babosas se conservaron sin ser afectadas tanto por los fungicidas como por neonicotinoides, posiblemente porque son moluscos y no insectos”, dijo Tooker. “Pero sí transmitieron el insecticida a los escarabajos de tierra, perjudicando o matando a más del 60% de los escarabajos”.

En el terreno, el equipo encontró que los tratamientos con neonicotinoides hicieron disminuir la actividad de los depredadores de insectos, consiguientemente haciendo bajar la depredación de babosas y reduciendo las densidades de soja en un 19% y rendimientos de cosecha en un 5%.

“Las babosas se encuentran entre las plagas más desafiantes para los productores de siembra directa de la costa atlántica media de EE.UU.”, dijo Tooker. “Nuestra investigación revela que los neonicotinoides pueden incrementar indirectamente el daño provocado a los cultivos por estas babosas, al envenenar a los insectos que se alimentan de ellas. Como resultado, los rendimientos disminuyen”.

De acuerdo a Tooker, sus resultados también confirman que los insectos depredadores pueden proporcionar un control significativo de las babosas”.

“Este fenómeno disipa la creencia común en EE.UU. de que los insectos depredadores no contribuyen al control de babosas”, aseveró. “también enfatiza que si los productores se preocupan de estas poblaciones de depredadores, pueden ayudar con el control de babosas”.

Material traducido por Agriculturers.com

FUENTE: eurekalert.org