El suelo del Herrén es muy escaso por zonas, con afloramientos rocosos. Esto obliga a aterrazar  haciendo contenciones que retengan el terreno y los restos, en lugar de cavar.  Como no hay mal que por bien no venga, la presencia de rocas captando el sol en las terrazas será beneficiosa  para las plantaciones. Nos lo cuenta Lucía en esta entrada: http://unasuertedetierra.blogspot.com.es/2015/01/la-terraza-del-invernadero.html