Continúo con la entrada anterior sobre el mantenimiento del invernadero. https://permacultivo.es/2015/01/26/mantenimiento-del-invernadero/. Definitivamente hay un misterio en las zanahorias.

He sembrado desde hace cuatro años zanahorias moradas casi siempre y se han asilvestrado bien. Algunas siembras de zanahorias comerciales de color naranja han dado poca cosecha: casi todas resultaban moradas, por lo que ya estaba yo mosca con eso. ¿Dónde van las zanahorias comerciales naranjas? ¿Son todas procedentes de las moradas asilvestradas?  Total que, como digo, en el invernadero sembré Nantesas comerciales en otoño: la mitad de los bancales. Llevo recogiendo un mes y todas son moradas. Pero hoy he cogido éstas todas juntas:

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Las moradas tienen zonas de color crema claro normalmente, pero éstas las tienen de color naranja, incluso más marcado de lo que aparece en la foto.

 

Lucía en el comentario de aquella entrada sugiere la posibilidad de que se hayan hibridado las dos clases. Sí, podría muy bien ser, porque es lo que pretendo con todas las hortalizas. Ello llevaría a la aparición de zanahorias anaranjadas en las siembras de semillas procedentes de moradas. Pero estas siembras otoñales las realicé con semilla comercial Nantesa. ¿Entonces qué? Pues ni la más repajolera idea. Por eso pedía yo en el título un científico. Mi teoría es que las zanahorias naranjas son variedades procedentes de otras moradas y pueden volver a esa coloración en determinadas condiciones del suelo. ¡Qué salvaje es mi suelo, todo se asilvestra en él!

Otro fenómeno de esta temporada es que las babositas están muy a raya, cuando suelen comerse muchas lechugas y espinacas del invernadero. De nuevo creo que se debe a la presencia de las zanahorias por todas partes: las recojo y dejo todas las hojas alrededor de las lechugas. No les gustan las hojas de zanahoria a las pobres babositas. Esto habrá que contrastarlo más. Si alguien prueba ya me lo contaréis.

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Lechuga acolchada con hojas de zanahoria

 

Las lechugas de invierno del invernadero van muy bien y pronto se podrán consumir. Un somero plástico se hace necesario porque las lechugas que están fuera sufren mucho por los hielos y están raquíticas: comienzan a crecer en marzo, según los años.