Tengo por ahí otras entradas que se llaman igual pero correspondientes al 2014 y 2013. El problema es que no las consulto ni yo misma y temo y sospecho que se parezcan a ésta.

El problema grave que hay en este huerto son los caracoles. Aunque cuido un sapo enorme y varias culebras, ellos han ganado la batalla. Tampoco es que yo haya luchado mucho, sólo combatí en el invernadero: esparcí pimentón picante  y pimienta caducada, coloqué bandejas de semilleros para recolectarlos, arranqué algunas veces las hierbas y maté a todos los que vivían cómodamente y calientes en ellas, y nada más.

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Aunque no lo parezca, éste es el bancal de fresas a finales del invierno, antes de cortar los puerros.

Sólo he tenido un pequeño éxito con el bancal de fresas en exterior: se lo devoraban las babosas y lo rodeé con una malla antipájaros colocada verticalmente, de unos 30 cm de alto y enterrada en el suelo. Se quedan enganchados en ella y la cosa mejoró bastante.

Pero, voy con los desastres: el año pasado puse los pepinos de semilla en primavera, como los calabacines, y se los zamparon los caracoles. Sucede esto sobre todo antes de que el calor permita un crecimiento más rápido de las plantas y que haya más oferta también, para los caracoles. De modo que este año probé con plantas de pepino en el invernadero:

Más desastres, por si fueran pocos, con los calabacines del exterior: