¿Es posible el cultivo sin aportar estiércoles? Depende, claro. Lo fácil y simple es aportarlos, como se ha hecho toda la vida. Sin embargo, los motivos para no hacerlo pueden ser múltiples: pequeñas parcelas urbanas sin acceso a animales, excesivo gasto de energía para transportar cargas al terreno de cultivo, origen intensivo del estiércol, con la consiguiente contaminación por antibióticos, poca cabaña ganadera disponible, aprovechamiento de recursos procedentes del huerto cerrando los ciclos en permacultura, zonas silvestres que no lo necesitan, etc.

En la naturaleza hay extensas tierras que se regeneran y evolucionan solas con mínimos aportes animales procedentes, en nuestros ecosistemas mediterráneos, de las deyecciones de conejos, perdices y otras aves, ovejas, etc. Así mismo, la agricultura siempre ha utilizado las rotaciones para alternar los cultivos más o menos demandantes de materia orgánica, incorporando el estiércol  justo antes de los cultivos exigentes y cultivando en ciclos sucesivos las plantas que no lo son tanto, así como las leguminosas fijadoras de nitrógeno. Luego hay bastantes casos en los que sería posible.

El interés me parece evidente,  y detecto en  la internete una tentadora idea consistente en que debemos cambiar el antiguo concepto de fertilidad del suelo según los nuevos conocimientos sobre cómo se alimentan las plantas: en simbiosis con su comunidad vegetal y con los microorganismos del suelo. El suelo es un ser vivo y funciona como tal con sus comunidades vegetales. Yo también me he enamorado del trabajo de Fukuoka y otros que produjeron alimentos con muy poco o ningún aporte animal. Se recurre en estos casos al aporte imprescindible del nitrógeno fijado por las leguminosas. Las plantas leguminosas y otras fijadoras del nitrógeno atmosférico se utilizan como cobertoras pioneras o abonos verdes para crear suelo antes de sembrar otras herbáceas o simultáneamente con los árboles ya establecidos.

Hay bastante gente investigando este interesante tema, por ejemplo mirad este artículo sobre un posible cinturón de policultivo perenne cuyo fin es aportar biomasa y materiales para fabricar los biofertilizantes vegetales y suplir de acolchados el vergel (sin otros aportes de estiércol):

Fertilidad sin estiércol

Biomass belt

Un cultivo perenne de consuelda rescata nutrientes minerales del subsuelo y aprovecha el nitrógeno fijado por los arbustos y árboles fijadores vecinos. Todo ello se siega periódicamente para mulch y para fabricar fertilizantes líquidos. Es bonito y puede funcionar como fuente de biomasa rica en nitrógeno y minerales y me gusta por lo simple y respetuoso pero, al tiempo, no me gusta porque es demasiado esquemático para encerrar lo complejo de los ciclos de nutrientes y de la fijación del carbono y el nitrógeno.

Leo en la red otras experiencias, según las cuales, en tres años de no labranza, podemos establecer un dosel protector arbolado y luego ir madurando un suelo a base de siembras de trébol, habas y otras leguminosas que se cubren con paja. La segunda temporada se pueden ir introduciendo algunas hortalizas poco exigentes, como rábanos, y la tercera ya “cualquier otra hortaliza”.

Y ya me mojo: creo que, igual que es anticuado  el concepto de fertilidad en base a entradas y salidas de nutrientes, con un suelo casi inerte o pasivo, es simplona esta idea de la milagrosa inyección de nitrógeno de las leguminosas en el suelo, y su acción como constructoras de suelo maduro y rico en humus. Y, desgraciadamente, lo que más dudo es que sean capaces de preceder a un cultivo, sin estiércol ni labranza, de hortalizas como solanáceas, coles o cucurbitáceas medianillo.

Ya he compartido estos dos artículos sobre el nitrógeno y el carbono en el suelo: 

“El proceso por cual el dióxido de carbono en estado gaseoso es convertido en humus del suelo ha estado ocurriendo durante millones de años. De hecho, es el único mecanismo por el cual se puede formar una capa cultivable de suelo profunda.” “Los modelos diseñados para predecir matemáticamente el movimiento del carbono dentro y fuera de los suelos generalmente se basan en la suposición que el carbono se introduce en el suelo como “entrada de biomasa”, es decir, de hojas en descomposición, raíces y rastrojos de cosecha. Estos modelos proporcionan estimaciones útiles del flujo de carbono en el suelo bajo sistemas de agricultura convencional, sin embargo no consiguen explicar los significativos niveles de carbono fijado que se observan en suelos con alto contenido de carbono soluble.” La vía del carbono líquido y  “Es importante reconocer que la capacidad de fijar N no está limitada a las bacterias asociadas con las leguminosas. La clorofila es parte de un complejo de proteínas, por tanto donde vea plantas verdes habrá también una asociación con bacterias y arqueobacterias fijadoras de N.”  ”  La tierra responde de manera positiva a la presencia de animales si el manejo es apropiado. Además de los beneficios derivados de la adición de estiércol y orina en los suelos, el pastoreo de alta intensidad y corta duración aumenta la exudación de las raíces y estimula el número y la actividad de las bacterias asociativas fijadoras de nitrógeno en la rizosfera, que se disparan en respuesta a la defoliación y proporcionan el N extra requerido por la planta para la producción de nuevo crecimiento.”   Nitrógeno_ La espada de doble filo (2014) .

Llego a la conclusión (que me gusta porque creo que se ajusta más a lo que observo) ) de que las leguminosas, a menos se cultiven en mezclas con no leguminosas, pueden agotar el carbono del suelo a través del mismo mecanismo que se da con altas tasas de fertilizantes. Una presencia adecuada de animales mejora la vida de las comunidades de microorganismos que en el suelo fértil son constructoras de humus y fijadoras de nitrógeno de forma libre o en simbiosis con raíces. Y estos procesos son la base de la fertilidad de los suelos.

Este nuevo manejo de las plantas fijadoras de nitrógeno para crear y madurar suelos fértiles puede ser muy útil en cultivos de árboles, arbustos, aromáticas, otras plantas útiles y herbáceas, pero con las hortalizas tradicionales tengo muchas dudas.

Observo, que muchas plantas hortícolas no se desarrollan suficientemente salvo que se aporte algo de estiércol u orines (aunque sea en dosis homeopáticas) en los biofertilizantes o localizadamente en el suelo sin remover. Tampoco he visto claro el cultivo simultáneo con leguminosas anuales. Es muy lógico que vegetales que han acompañado al hombre en sus huertos durante milenios y se han seleccionado en un cultivo con estiércoles de uno u otro tipo, no respondan a los estándares mínimos de consumo si les retiramos estos aportes. ¿Qué opináis?