Tenemos que acabar con el uso de plásticos en nuestras vidas. La labor es hercúlea porque se encuentran en todos los elementos de nuestra sociedad postpetrolera. No avanzaremos nada si no vamos muy poco a poco eliminándolo con pequeñas acciones privadas. Es interesante la conciencia de las repercusiones que tienen todos nuestros actos, sobre todo los de consumo.

Cada vez que nos lavamos la cabeza gastamos champú, que contamina el agua y acabamos por tirar el bote de plástico con una frecuencia insostenible. Existen ya champús en pastilla y van muy bien. Para suavizar es muy bueno el vinagre, de manzana que es más suave, o de vino. Ya sería para nota fabricar nuestro propio vinagre. No es difícil.

El vinagre puede obtenerse fácilmente ya que es un fermentado natural. Es un alimento vivo.

Yo preparo el vinagre simplemente con hollejos sobrantes de uvas de mis parras en un recipiente de barro. Añado agua y espero. Hay que proteger el líquido de las mosquitas. Las bacterias del ácido acético son aerobias estrictas. En el recipiente de boca ancha, las levaduras y bacterias presentes en la piel de las uvas (no tratadas) producen primero etanol, partiendo del azúcar de la fruta. Si no movemos, el aire se va filtrando poco a poco hacia el interior del líquido y las poblaciones microbiológicas cambian al irse adecuando el medio para las bacterias aerobias del ácido acético. Tras unas semanas tendremos un vinagre natural de muy buen sabor. Luego hay que quitar la madre, los restos de los hollejos  y filtrar. Al compost, reciclar siempre.

El vinagre se puede usar en una casa para infinidad de cosas. Este post trata de los sustitutos para botes de plástico, así que os cuento el colutorio de vinagre con hierbas medicinales. El vinagre se echa en un recipiente de vidrio lleno de plantas secas o frescas hasta la mitad. Mantenemos tres semanas a oscuras volteando un par de veces al día. Después de tres semanas ya lo podemos usar filtrado y en envases opacos. Para ello lo diluimos y lo usaremos para enjuagues bucales medicinales o normales. Las plantas que se pueden utilizar son muchas: todas aquellas con propiedades antisépticas, tomillo , ajo; antiinflamatorias, manzanilla, caléndula, llantén, hipérico; antimicrobianas, salvia, romero, tomillo, caléndula, etc.  Yo utilizo este vinagre diluido también como pasta de dientes. Debe saber ácido, pero algo así como una ensalada, no más fuerte para evitar dañar el esmalte. Lo bueno es que te lo puedes tragar. Lo preparo con salvia y caléndula del huerto.

Ya nos hemos librado de otros dos botes tontos: pasta y colutorio. Y también de la botella de plástico en la que venden el vinagre.